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Viaje del "Faith" - de padre e hijo

martes, 07 de abril de 2015

 

Hicimos una singladura impecable, con total seguridad y a muy buen ritmo. Llegar al final de esta pequeña odisea me emociona y me llena de ansiedad en estas últimas millas hasta Punta del Este. Pero hay otro manantial de sentires que me brota de bien adentro, por lo que ha sido compartir esta última etapa del viaje con mi hijo amado, que además me conecta indefectiblemente con las experiencias oceánicas a las mismas edades que viví con mi padre, que tanto influyeron en nuestra relación, en mi desarrollo personal y en mi futuro, que tal vez por eso lo fui forjando tan cerca del mar.

En estas casi 1000 millas de océano con Gastón, quedé impresionado una vez más con su sentido de la responsabilidad y la pasión que pone en todo lo que encara. Me parece increíble que cuando estamos los 3 despiertos, sin importar quién supuestamente esté de guardia, él es el que está más alerta, chequeando siempre los buques que tenemos alrededor, o la cercanía de un frente. Lo encuentro cada vez más maduro, desenvuelto y confiado en sí mismo.

Me impresiona mucho ver a Gastón vibrar con las mismas cosas que me deslumbran a mi. Anoche, en el momento más duro de la travesía, con el barco golpeando y embarcando olas enteras cada tanto, me deleité como nunca escuchando sus comentarios. Estaba fascinado con el escenario, el cielo que estallaba de estrellas en la noche negra, y el mar lleno de espuma fluorescente. Se notaba que lo absorbía hasta por los poros. Me invitaba a mirar a barlovento, a pesar de los rociones, para que apreciara la naturaleza desatada, que, como él mismo sentenciara, en su lado más salvaje es aún más bella.

Compartir todo esto con mi hijo, y verlo descubrir y gozar con lo que a mi tanto me maravilla, es demasiado bueno. Por eso me emociono, y no puedo más que dar gracias a Dios por esta vida tan colmada de bendiciones, y le pido que nos ayude a que nuestro Faith, siga estimulándonos a disfrutar del regalo de la vida, y que sea siempre un lugar de encuentro, de conexiones profundas, y que nos haga muy, muy felices. Amen!

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